El vestuario Hooters vulneraba la dignidad de las camareras

La Inspección de Trabajo de la Generalitat ha concluido que el vestuario que la cadena estadounidense de restaurantes Hooters hace llevar a sus empleadas incurre en una infracción a «la dignidad de las trabajadoras en el desarrollo de su actividad profesional».

En el texto, la inspección detalla el vestuario que debían vestir las dos trabajadoras de sala (la plantilla media en el restaurante era de 10 empleados): «Short de lycra tipo culotte que deja ver parte de los glúteos, camiseta ajustada de tirantes con escote, medias gruesas color nude y calzado estilo deportivo». El vestuario de los hombres, en cambio, se limitaba a una camiseta naranja con el logo de la marca y un pantalón largo.

La inspección añade que el restaurante proporcionaba a sus empleadas una Guía para ser una Chica Hooters, en la que se detallan pautas de imagen y comportamiento. La guía recogía textos como el siguiente: «La imagen de la chica Hooters Girl es el icono de la marca Hooters y ha atraído clientes a los restaurantes Hooters durante décadas […] Ella es una anfitriona que divierte a los clientes con su encanto, entusiasmo y hospitalidad… ella se enorgullece en tener el privilegio de usar el renacido uniforme naranja de Hooters».

Por todo ello, y por el hecho de que el vestuario es significativamente distinto entre los camareros y las camareras, la Inspección de Trabajo, basándose en la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y de Hombres, considera que «no está debidamente justificada la selección del vestuario utilizado por las trabajadoras» ni «se sustenta en ninguna necesidad productiva o empresarial». Además, añade que «el hecho de que sea únicamente la mujer la que deba usar un uniforme que muestra la mayor parte de su cuerpo lleva a pensar que se pretende convertir este uso indebido en reclamo de atención y de captación a posibles clientes».

«Ello supone una falta de consideración debida a la dignidad profesional de las trabajadoras, a las que presentan como un reclamo sexualizado y no únicamente como una persona que está ejecutando una relación laboral», prosigue el texto, que concluye que Hooters incurre en una incumplimiento del Estatuto de los Trabajadores, en el que se indica que los trabajadores tienen derecho al respeto de su intimidad y a la consideración debida a su dignidad.

 

https://elpais.com/economia/2018/06/29/actualidad/1530288252_971131.HTML

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